Túnez – Oasis de Chebika – día 4 – 1ª parte
16/04/09 Jueves à Oasis – Nefta

Madrugón a la 6 h
porque a las 7 h tenemos que estar en la puerta del hotel para subirnos a los 4×4
, en cada todoterreno cabemos como unas 6 personas más del conductor, lógicamente.
Nuestro conductor se llama Noureddine,
es muy majo ya que cuando íbamos camino de Chebika y veíamos manadas de dromedarios libres ralentizaba el paso dejándonos verlos e incluso hubo momentos en los que llegó a parar el 4×4 para que pudiéramos fotografiarlos bien, eso hizo que fuéramos los últimos y con diferencia
.

Sobre las 8 h llegamos al Pueblo y Oasis de Chebika. Aquí vemos el primer tipo de desierto que nos comentó Adel que es el desierto de piedras o rocas.
Lo primero que vemo
s son unas pequeñas tiendas cargadas de suvenires pegadas al antiguo pueblo de Chebika, que está abandonado desde el año 1969 por la riada que hubo y que arrasó con todo a su paso. Subimos a trav
és del pueblo hasta la parte más alta donde nos explica Adel que se pueden encontrar fósiles marinos con bastante facilidad, lo cual es cierto porque yo tengo uno pequeño, aunque parezca sorprendente que a esa altura se encuentren ese tipo de fósiles. En este punto la vista es impresionante ya que puedes ver el antiguo pueblo de Chebika en toda su extensión, abundantes palmeras a un lado, montañas de piedra, etc., aprovechamos la situación y hacemos u
nas cuantas fotitos.
Cuando terminamos de hacer esas fotos atravesamos por entre dos rocas un pequeño pasadizo un tanto estrecho, continuamos andando ro
deados de pekes que no paraban de venderte collares realizados a mano de manera artesanal, algo rústicos pero por 1 DT tampoco se les puede pedir diseños exclusivos. El caso es que mi niño
le compró un collar a una nena pequeña de lo más guapa que he visto por allí para que me lo diera, decir que vino muy decidida a dármelo diciéndome a través de gestos que era de Aurelio, cuando la dije que me lo pusiera ella le dio mucha vergüenza pero al final me lo puso y se fue tan contenta a ver si vendía más. Aquí debo decir que hay que andar con mucho cuidado porque cuando Aurelio le compró el collar a la nena hubo otra mayor que le quitó el dinero y se tuvo que poner muy serio para que se lo devolviera ya que parece imperar la ley del más fuerte o el más rápido y no
se cortan lo más mínimo en quitarles el dinero de las manos tanto a turistas como a sus propios compañeros.
Otro caso fue el de otra turista que sacó
unos chicles del bolso y se los intentó quitar de la mano uno de los niños más mayores, le costó pero al final no se lo llegó a quitar ya que Adel les gritó algo, que lógicamente no entendimos ninguno, pero que fue de lo más efectivo. Debo reconocer qu
e fue en el único sitio en el que algunos niños podríamos decir que estaban un poco asalvajados
, no me gusta emplear este término pero es que fue realmente sorprendente la manera en que acosaban e intentaban cogerte de todo de las manos e incluso ponerte encima de la cámara de fotos (como fue en mi caso que una
niña mayorcita me colgó allí uno de los colgantes cuando yo ya llevaba el mío al cuello) un colgante retirándose de lo más rápido para que no se lo pudieras devolver y se lo pagaras, todo es cuestión de ser firme y darle a entender que o lo coge o lo dejas a un lado o no se lo pagas y te lo llevas, para eso espabilan pronto.
Después de atravesar entre rocas llegamos a la cascada que tiene el oasis, es impresionante el color del agua, las palmeras, todo en general
. De ahí seguimos hacia el nacimiento del agua del oasis donde sorprendentemente
era de lo más pequeño pero el agua salía sin parar y calentita. Estuvimos merodeando por allí un ratito haciendo más fotos y luego nos dirigimos por otro camino también entre las rocas hacia la salida, la verdad es que el camino es un poco de sube y baja entre piedras pero merece la pena porque es muy bonito.
Casi llegando al final nos encontramos una cantera muy curiosa de sílex donde también aproveche y me hice con uno pequeñito. Cuando llegamos al principio nos dejó como 10 minutos libres para poder hacer lo que quisiéramos y otra vez al 4×4 que nos vamos al Oasis de Tamerza.
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