Riviera Maya – día 7

01/06/07 Viernes -> Hotel Playacar – Aviario – Madrid

 
  Nos levantamos un poco decaídos porque no nos apetecía nada volver a España (es que todavía nos quedaban muchas cosas por ver y no había más tiempo), bajamos a desayunar donde siempre y decidimos ir al Aviario Xaman-Há que había de camino a Playa del Carmen.
 

  Cuando llegamos acababan de abrir y la entrada nos costó como 4 o 5 € por persona , al entrar te dan un collar muy peculiar porque en él aparecen todas las fotos de las aves que tienen allí y su nombre. Es un lugar donde se puede observar y conocer la gran diversidad de aves que se encuentran en Méjico. Tienes unos caminos marcados por los que tienes que ir y así poder ver tranquilamente las aves en su hábitat natural (ya que tienen pequeños cenotes natural, es una selva tropical al fin y al cabo), cuando nosotros llegamos les estaban dando la comida, a si que estaban un poquito excitados por el acontecimiento, con lo cual pudimos hacer fotos muy chulas y los pudimos apreciar mejor.

 

 

 

 

 Tienen toda clase de aves como pelícanos, flamencos,

 

 

 

tucanes, garzas,

 

 

 

 

 

toda clase de loros,

 

había aves de todo clase, tamaños grandes, medianos y más pequeños.  

 

  Había para todos los gustos, pero eso sí que hay que decirlo estaban bien atendidas, todo aseado y una de las cosas que más nos gustó fue la Jaula de Vuelo que es donde se pueden apreciar los distintos cantos, colores y formas de algunas especies. También tenían algunos peques de loros que creo que todavía no estaban muy preparados para estar como los adultos.

 

Pelicanos blancos

Patitos

 

 

 

  A mitad del recorrido vimos unos animales cuadrúpedos curiosísimos, que se aprovecharon de la circunstancia de que estaba la comida recién puesta y ellos que parecía que no hacían asco a nada se dedicaron a desayunar tranquilamente a costa de las aves que estaban en ese lugar en concreto. Lo cierto es que eran muy chulos y descarados aunque a la vez algo tímidos.

 

 

 

 

Pequeños invitados a desayunar.

 

 

 

Cuando terminamos nos dirigimos hacia los loros de la entrada y hubo uno en concreto que se prendó de Aurelio porque no le dejó un momento, le hizo todo tipo de sonidos, movimientos y atenciones .

 

Detalle del respeto que le tienen a los árboles, este como otros muchos se encontraba en mitad de la carretera, los autos tenian que rodearlo para pasar (lógicamente). La única señalización que tenía, aparte de la obvia del  propio árbol era que de día se podía ver una franja blanca pintada en el tronco y de noche unas luces blancas como las que ponemos en los balcones en navidad . 

 

  Como no habíamos tardado mucho nos fuimos caminando hacia unas ruinas que había más delante casi llegando a Playa del Carmen, donde estuvimos un ratito curioseando

 

y luego nos fuimos a una margariteria para probar las auténticas margaritas mejicanas. El caso es que vimos un bar llamado Viva Margarita! (situado en la Av. 10 sur s/n, esq. 5ª Ave, Col. Centro – En la Plaza comercial Paseo del Carmen) y allá que nos fuimos. Yo me pedí una margarita de fresa que no estuvo nada mal y Aurelio se pidió una de mandarina que estaba buenísima, todo hay que decirlo no se parecían mucho a las del hotel porque o las del hotel eran muy suaves o estas estaban muy cargadas aunque muy buenas.

 

  Cuando terminados de tomarnos nuestras margaritas en la terraza nos fuimos a dar una vuelta por Playa del Carmen, hicimos las últimas compras, curioseamos por última vez y vuelta al hotel.

 

 

 

 

 

 

  Cuando llegamos nos cambiamos y nos fuimos a relajarnos a la piscina, hicimos una primera toma de contacto con el submarinismo pero en la piscina del hotel y luego pedimos un kayak, fue divertidísimo porque no dábamos una, nos volcó una mini ola, tuvimos que montarnos de nuevo, pero al final nos las apañamos bien porque conseguimos pasar para dentro. Allí conocimos a otra pareja de Murcia con la que estuvimos charlando un rato, después nos fuimos para afuera (debo reconocer que Aurelio fue el que remó todo el tiempo porque si lo hacíamos los dos a la vez no acertábamos a coordinarnos, un desastre) y nos dimos una vueltecita por la playa. De nuevo a las tumbonas y al rato a comer al Restaurante La Cumbia, de nuevo a la piscina, más cockteles y después a la habitación a ducharnos. Guardamos las últimas cositas que nos quedaban, con mucha tristeza nos fuimos hacia la recepción donde en una habitación dejamos las maletas, nos dimos las última vuelta por el hotel y sus alrededores  para terminar.

 

  Comentar que nosotros pudimos hacer el chekc out más tarde de lo normal porque como tenemos la tarjeta de la cadena Riu nos permitieron hacerlo un poco más tarde que el resto, que eso siempre es muy interesante. Quien salió de su habitación a la hora normal y luego quería quedarse en la piscina también tenían habilitadas duchas para quien quisiera ducharse antes de ir al aeropuerto.

 

  También decir que nos hicieron un pequeño detalle ya que un día cuando volvimos de una excursión nos encontramos en la puerta el detalle con un tarjetón de agradecimiento por el uso de la tarjeta.

 

  En cuanto al hotel la verdad es que la única pega que le encontramos es que podía haber alguna variedad más de snaks aunque tampoco es una pega porque tenias los restaurantes prácticamente las 24 horas abiertos, en cuanto a servicio, atenciones, higiene, detalles (como los muñequitos hechos con las toallas que tienes que usar encima de la cama son muy originales), instalaciones, etc. son bastante buenos. De verdad si tenéis que ir no os lo penséis porque merece mucho la pena, ya que cuando hicimos las excursión de ayer nos juntamos con personas de otros hoteles que estaban muy disgustadas porque sino fallaba la comida, fallaba la limpieza o la atención. Además de que su situación es muy buena ya que está muy cerca de Playa del Carmen y puedes salir a caminar tranquilamente. Concretamente está situado en una zona residencial muy exclusiva y muy vigilada. Mientras que los que están hacia la carretera es mucho más complicado salir a pasear, necesitas medio de trasporte continuamente y por lo tanto es mucho más caro.

 

 

 

   Al final con mucha pena tuvimos que recoger nuestras maletas  cuando nos avisaron, las subimos al bus y nos llevaron camino del aeropuerto. Allí nos descargamos las maletas y nos fuimos a embarcar. En ese momento era cuando se tenía que pagar las tasas de salida que fueron unos 50 dólares por persona  y de allí nos fuimos a la zona de embarque donde Aurelio y Luis se hicieron unas fotitos muy graciosas de mejicanos.

 

  Subimos al avión donde las 11 horas de vuelo aproximadas se pasaron más rápidas porque la mayor parte del viaje fue de noche y lo pasamos durmiendo.
 
  Llegada al aeropuerto donde nos estaban esperando mis papis para recogernos y a casita.
 
 
< día 6 –– Otros datos >

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