Riviera Maya – día 6

31/05/07 Jueves -> Sian Ka’an

 
  Se pasó la noche lloviendo y la mañana también se presentaba lluviosa. A las 8:15 h ya estábamos esperando a que llegaran ha recogernos con el jeep a los cuatro. Nos llevaron hacia Playa del Carmen donde nos dejaron aparcados y salieron con otros dos jeeps, al rato aparecieron con ellos llenos. Esta excursión nos costó 842 pesos los dos, más dos dólares por persona que hay que pagar cuando se llega a la biosfera.

 

 

  Camino de Sian Ka’an paramos en otro hotel que estaba más cercano a la carretera donde tuvimos que esperar a que recogieran a otras personas que también iban ha hacer el viaje en jeep. Seguimos nuestro camino hasta que llegamos a la entrada de Sian Ka’an donde antes de entrar nos hicieron parar el jeep a un lado de la carretera.

 

  Nos bajamos y nos dieron una breve pero concisa explicación de lo que íbamos ha hacer. Nos explicaron que es la mayor área protegida del Caribe mejicano, que fue declarada el 20 de Enero de 1.986 como parte del programa “El hombre en la Biosfera” de la UNESCO y que por lo tanto al ser una Biosfera natural no podíamos coger nada, ni hacer ningún daño tanto a la flora como la fauna del lugar, que teníamos que respetar todo al máximo. Nos informaron de que no nos podían asegurar ver delfines, tortugas o cualquier otro animal que estuviera en libertad, porque ellos no los tienen encerrados como en un zoo, sino que están en total y absoluta libertad.

 

  También nos comentaron que el lugar en el que estábamos en ese momento era un manglar, que ahí íbamos ha hacer la primera incursión pero sin coches por supuesto, era un lugar curiosísimo porque había unos cangrejos azules preciosos, nos movíamos por encima de trozos cortados de tronco (algunos se movían bastante) y mucho barro porque hacía un momento que había dejado de llover. Llegamos hasta un cenote bastante turbio, nos dijeron que estaba así porque cuando llovía en esa zona se revolvía mucho el agua, pero de normal era cristalina. Después nos volvimos y vimos los enormes termiteros (hormigueros de termitas)  que estaban en los árboles, era increíble pero cierto eran enormes y estaban alrededor de las ramas de los árboles. Más cangrejos azules que cuando nos veían se metían bajo tierra y vuelta al comienzo.

 

Camino de troncos en el manglar.

 

Termitero en lo alto de un árbol.

 

  Salimos a por nuestros jeeps y comenzamos el camino hacia Punta Allen que es bastante largo. Nos llevaron por un camino sin asfaltar, completamente natural, a los lados estaba todo llenos de todo tipo de vegetación a cual más vistosa y más bonita, pasamos por unas playas pequeñas típicas de postal.

 

  También  nos llevaron a la zona donde se junta el manglar con el mar, pasa por encima un puente de madera por el cual puedes ver a los pececitos y una vista preciosa de la unión de las dos aguas.

 

  Comenzamos de nuevo la marcha hacia Punta Allen que es un pueblito pequeño donde había casi más niños que adultos,

 

 

 

 

 

pasamos el pueblo y fuimos hacia una cabaña donde nos esperaban con un par de barcas para ir primero a darnos un bañito entre aguas cristalinas (como las que salen en todas las publicidades), en busca de caracolas gigantes, era todo de ensueño.

 

  Después de relajarnos un poquito nos volvimos a las barcas y nos fuimos a snorkelear hacia el segundo Arrecife Coralino más importante del mundo (nos dijeron que el primero estaba en Australia) a ver los corales y su diferente fauna submarina que los habita. Vimos muchas y diversas especies de peces, algunos muy coloristas, también algunos pulpitos multicolores (sobre todo en tonalidades amarillas y moradas), los múltiples y diversos corales que había,  que por supuesto nos habíamos comprometido todos a no tocar. La verdad es que la experiencia fue muy bonita, era curioso como gracias al arrecife no estábamos totalmente en mar abierto, como podíamos ver todo con la tranquilidad que da eso por supuesto y sobre todo recrearse con tanta belleza. Fue una pena pero es que nos llamaron porque habían avistado delfines y tuvimos que salir corriendo si queríamos verlos.

 

  Salimos corriendo en busca de delfines en libertad. Tengo que apuntar que allí lo que hacen los barqueros es repartirse por zonas e ir controlando por donde suelen estar los delfines y en cuanto alguno los ve avisa al resto de barcas para que se acerquen a la zona donde los han visto. Cuando llegan paran los motores y no hacen absolutamente nada para atraer a los animales, ni para asustarles, ni nada, son tremendamente respetuosos y eso es admirable. Por suerte nosotros vimos delfines (una madre y su cría), fue impresionante con que calma salían y nadaban, nos comentaron que de normal como esa zona gracias al Arrecife Coralino que tenia era una zona de aguas bastante tranquilas, que era el lugar ideal donde iban los delfines hembras a dar a luz a sus pequeños porque en esa zona no había grandes depredadores y por lo tanto no corrían tanto el riesgo de ser matados como en mar abierto. A sí que lo que hacían era mantenerse en esa zona donde había abundante alimento hasta que ya eran más mayores y podían valerse más por ellos mismos.

 

 Delfines en libertad,una madre con su cria.

 

 

  Luego recibimos otro aviso de avistamiento de tortugas en libertad y corriendo a ver si conseguíamos llegar a tiempo para poder verlas. En efecto había sólo una pero nos basto para irnos contentos viendo como subía a la superficie a respirar y rápido otra vez para abajo.

 

  Cuando terminamos de ver a la tortuga nos dirigimos a lo que ellos llaman la Laguna Negra, es una parte de la reserva que está prácticamente rodeado de Mangle (árbol típico de la zona, existen dos tipos de Mangles, el negro y el blanco y se diferencian porque el blanco tiene sus hojas de una tonalidad mucho más clara que el negro),

 

Laguna Negra

 

 

 

el mangle lo que hace es suelta un color rojizo muy característico que tinta las aguas cristalinas, de ahí el nombre de la laguna que no es completamente negra pero lo parece. Algo muy curioso es que en esa zona está prohibido el coger ostras pero hay que decir que las raíces de estos árboles están completamente llenas de ellas. También comentar que en esa zona a veces se han llegado a ver caimanes o cocodrilos. Lo cierto es que la laguna es una maravilla tanto para la vista como para el espíritu porque es pura tranquilidad.

 

  

Volviendo de nuevo hacia donde habíamos salido pasamos paralelos a otros muchos Mangles que tenían Cormoranes,

 

Pelícanos preciosos y otras muchas aves también muy curiosas y bonitas.

 

  Nos llevaron a ver las estrellas marinas que estaban pasado un faro precioso en una zona en la que no había mucha profundidad, la verdad es que eran enormes, porque tu vas con la idea de las estrellas pequeñas a las que más o menos estas acostumbrado a ver pero es que sorprende mucho su tamaño y color. Las que vimos nosotros eran enormes y muyyyyy naranjas. De ahí ya nos fuimos hacia el embarcadero que ya era la hora de comer (aunque casi mejor dicho llegamos a la hora de merendar).

 

 

Faro del arrecife

 

 

 

  Llegamos al embarcadero directos a comer porque ya nos tenían la comida preparada en la casita que habíamos estado al principio, antes de marcharen la barca cuando llegamos nos preguntaron que qué queríamos para comer yo elegí pescado y Aurelio pollo y  lo cierto es que todo estuvo muy bueno, muy casero.

 

  También tuvimos un entretenimiento extra, fue la niña de los señores que nos prepararon la comida, era un trasto, no paro con su cachorro de perro, hay que decir que la nena era muy cariñosa.

 

 

  Terminamos y nos dejaron un ratito de relax por esa pequeña zona para deleitarnos con todo ello. En la casita también vendían collares, pendientes, pulseras artesanos y productos naturales. Comentar que para que no nos comieran los mosquitos lo que hacen es quemar trozos de coco, así no se acercan.

 

 
 
 

  Cuando ya estuvimos todos preparados nos fuimos de vuelta a la entrada, por el camino nos encontramos con un accidente de un camión, no fue muy agradable pero en fin cosas que pasan. Superado este pequeño percance seguimos nuestro camino, comentar que nos avisaron de que por favor tuviéramos cuidado de no atropellar a los cangrejos que cruzaban la carretera, era curioso como corrían de un lateral al otro entre jeep y jeep. Después de tan pintoresca escena a lo largo de todo el camino hacia la salida con mucha pena llegamos a la entrada  de la biosfera  y nos fuimos  dirección a nuestro hotel.

  

  Llegamos, nos duchamos y nos bajamos a cenar al Restaurante El Porche, como siempre hacíamos nos fuimos de nuevo a ver el espectáculo nocturno que esta vez era típico de la zona con unos mariachis a mi pequeño parecer muy buenos (tampoco he visto más),

 

unos cockteles, las últimas fotos nocturnas y vuelta a la habitación porque teníamos que hacer las maletas ya que al día siguiente teníamos el regreso a España.  
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