Riviera Maya – día 3

28/05/07 Lunes -> Cobá – El Gran Cenote – Tulum

 

  Tras el desayuno en el Restaurante El Porche (era donde desayunábamos todas las mañanas) sobre las 8:30 h nos fuimos Lola, Luis, Aurelio y yo en frente hacia Avis, donde desde España habíamos reservado por internet un coche ( 20 € ). Pero cuando llegamos empezamos a tener unos pequeños problemillas porque querían una barbaridad de dinero de fianza, cosa que no avisan en la web y te obligan a contratar el seguro que es algo lógico. Es interesante revisar el coche antes de cogerlo y marcar los problemas que tiene para que luego no te los carguen. Al final se solucionaron y sobre las 9:30 h conseguimos salir dirección Cobá. Son unos 100 Km. como 1´15 h.

 

  Cobá está localizada al sureste de México, en el territorio que hoy ocupa el Estado de Quintana Roo a unos noventa kilómetros al este de Chichén Itzá y unos cuarenta al noroeste de Tulum.

 

 

 

  Cuando llegamos compramos las entradas que costaron 45 pesos por persona. Nos fuimos hacia la pirámide escalonada llamada Pirámide de Nohoch Mul, mientras íbamos echando un vistazo a todo lo que nos rodeaba.

  Llegamos a la pirámide y nos decidimos a subir los 42 metros de altura que tiene, hay que decir que la subida está bastante deteriorada pero merece la pena subir. Una vez arriba Luis, Aurelio y yo nos recreamos con las vistas que son indescriptibles, es una impresionante selva, con todos los tonos verdes que te puedas imaginar y más. También se veía alguna que otra pequeña construcción.

 

   

 

 

  Cuando volvíamos estuvimos viendo más tranquilamente la zona del juego de pelota típico de la civilización Maya. Oímos comentar que no tienen todavía muy claro lo que ocurría con los vencedores y los vencidos, si eran o no sacrificados o simplemente si se hacían apuestas y lo perdido era únicamente lo apostado. Algo más claro tenían que los mayas concebían el juego de pelota como un ritual, por lo general se utilizaba una pelota hecha de caucho que se golpeaba con la cintura, las rodillas, los hombros y los codos. El objetivo del juego era hacerlo pasar por un delgado anillo que se colocaba en una de las paredes del campo, el campo tiene forma de V, sin que se les cayera la pelota. Se protegían el pecho y la cabeza, evitando los fuertes golpes de la pelota. ¡Anda que no tenía merito jugar!.

 

 

 

  También vimos más construcciones con sus estelas correspondientes, realmente impresionantes.

  Sobre las 12:30 h salíamos de Cobá dirección Gran Cenote, cuando llegamos Lola y Luis decidieron que ellos preferían ir a Tulum y allí nos esperarían. Sólo apuntar que cuando fuimos por primera vez a Tulum nos despistamos un poquito pero al final lo encontramos.

 

 

 

  Una vez que los dejamos nos volvimos a Gran Cenote o Cenote dos Ojos. Lo cierto es que cuando entramos nos llamó mucho la atención, el hueco estaba muy bien acondicionado con escaleras de madera. Bajamos hacia el agua, con el calor que llevábamos y el agua que estaba helada pues como que constaba un poquito entrar, pero luego era muy refrescante y agradable. Cuando bajábamos por la escalera de madera hacia el agua los pececitos se arrimaban a los pies, eran muy graciosos.

  La situación del cenote era muy curiosa porque cuando estabas abajo ibas como por una cuevecita que iba a dar a otra parte del cenote no tan profunda como desde donde bajabas y por el otro lado iba hacia otra cueva mucho más profunda por la cual se podían hacer submarinismo.

 

  Cuando terminados de explorar y de nadar un rato nos subimos y salimos para coger el coche e irnos dirección Ruinas de Tulum.

   Hay que decir que en Gran Cenote nos entretuvimos un poquito y llegamos con la hora muy justa, puesto que cierran a las 17:00 h y nosotros llegamos sobre las 16:45 h, pero aún así entramos. Allí cierran todo muy pronto en comparación con nuestras costumbres. 

   Hay que decir que en Gran Cenote nos entretuvimos un poquito y llegamos con la hora muy justa, puesto que cierran a las 17:00 h y nosotros llegamos sobre las 16:45 h, pero aún así entramos. Allí cierran todo muy pronto en comparación con nuestras costumbres. 

   Hay que decir que en Gran Cenote nos entretuvimos un poquito y llegamos con la hora muy justa, puesto que cierran a las 17:00 h y nosotros llegamos sobre las 16:45 h, pero aún así entramos. Allí cierran todo muy pronto en comparación con nuestras costumbres.

  Comentar una cosita que aquí para dejar el coche cobran unos 40 pesos.

  El caso es que entramos y nos dirigimos hacia unas de las casetas donde vendían las entradas para Xel-há y el nado con los delfines para mí. Compramos aquí las entradas porque nos hacían un 7 % en la entrada y un 10 % en el nado de delfines y esto siempre es muy interesante.

 

  Desde estas casetas a la entrada de las ruinas hay un trenecito que te lleva porque hay un buen trecho, cuesta 20 pesos por persona la subida o bajada. Pero como íbamos con el tiempo justo decidimos cogerlo y así subimos hacia la entrada de las Ruinas de Tulum donde las entradas nos costaron 45 pesos por persona, aquí si tienes videocámara te cobran un pequeño impuesto, por cámara de fotos no.

 

 

 

  Las ruinas la verdad es que están bien conservadas, al entrar te encuentras un cartel que te explica un poco como es este pueblo, era lo que ahora llamamos un puerto franco, el lugar por donde pasaban la mayor parte de los barcos de comercio, aquí la compra como venta de mercancías era su medio de vida. Y eso al fin y al cabo hace que se modernice y avance esa población.

 

 

 

 

  Por todo el recorrido te encuentras iguanas que están (a mi parecer) inmunizadas al contacto humano, salvo que te acercases mucho no se asustaban, ni corrían, ni nada.
 

  A medio recorrido bajamos a la playa donde encontramos a Lola y Luis tomando el sol. Vimos más iguanas, dimos un paseo por la preciosa playita que tiene y nos subimos para terminar de ver lo que nos quedaba. Porque a las 17:00 h comienzan a sonar un silbato para indicar que nos teníamos que ir. Cuando salimos cogimos el trenecito y vuelta al coche.

 

 

  Camino del Hotel nos despistamos un poco en la parte de Playacar (es lo que tiene no conocer la zona) pero se solucionó rápido, dejamos a Lola y Luis en el hotel y nos fuimos a cambiar euros por pesos. Vuelta al Hotel de nuevo y a dejar el coche en Avis, donde a la chica de la tarde nos quejamos por lo que su compañero de la mañana nos hizo. Lo cierto es que no se si pondrán algún tipo de remedio pero por lo menos nosotros nos quedamos agusto.

 

  Vuelta a nuestra habitación, ducha y a cenar que a las 8:45 h teníamos reserva para el Restaurante Mexicano del hotel los cuatro.
 
  Tras la cena bajamos al espectáculo Maya que hicieron, muy bonito, y cuando terminó nos fuimos a la cama que al día siguiente había que madrugar.
 
 
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