Egipto – día 7

25/06/06 Domingo àEl Cairo


Nos levantamos a las 8 h. y bajamos a desayunar.
Salimos con la intención de ir por la mañana al Museo de El Cairo, a la Ciudadela y la Mezquita de Alabastro.
 

Museo del Cairo


Cogimos un taxi y la verdad es que el taxista era un espabilado que nos quería imponer los horarios y la verdad es que por ahí no pasamos (cosa que nos dimos cuenta según íbamos llegando al museo de el Cairo), nos dejó en el museo, que es impresionante.

Allí fue donde vimos la única mini figura de Keops que quedaba (curioso el ver una pirámide tan majestuoso y que el único objeto o figura que se conserva de él sólo mida 7 centímetros), el tesoro y la máscara de Tutankamon donde en diferentes cuadros tenían representado como se encontraron la tumba de colocada. También se podían ver sarcófagos, figurillas de diferentes tamaños, figuras con una clara influencia romana, y la sala de las momias, que se pagaba aparte y constaba 70 L.E. cada uno, donde había varios faraones e incluso “el favorito” de mi niño Ramses II, que tenia pelo y todo, daba una sensación verlos así… Bueno, todo esto y muchísimas cosas más habían en el museo, lo cierto es que más que un museo parecía un almacén medio colocado. Por supuesto dentro no se pueden hacer fotos, por lo tanto sólo tenemos fotos de fuera.

A las 12:15 h. estábamos esperando al taxista para que nos llevara a la Ciudadela, donde está la Mezquita de Alabastro “Saladino”. Allí dejamos el taxi porque la verdad es que se portó fatal y encima quería que le pagásemos como si hubiera estado todo el día con nosotros y por supuesto que no lo consiguió. Tras una pequeña discusión le pagamos y nos fuimos a la Mezquita, allí compramos un montón de papiros para regalar cuando volviéramos a España, compramos los tickets de entrada que costaron 35 L.E. y para dentro.
 

El Cairo

 

El Cairo


Cuando subimos estuvimos primero por la parte de fuera contemplando el paisaje, viendo como es la Ciudadela por fuera y como era la Mezquita también por fuera, después de unas cuantas fotos nos decidimos y entramos justo por la salida y nos tuvimos que dar la vuelta, ya una vez bien situados nos tuvimos que descalzar y yo tuve que ponerme un chal por encima de los hombros para poder pasar. Antes de entrar en la parte cubierta había una especie de patio con una caseta que exactamente no sabemos lo que era pero estaba muy bonita. Por dentro estaba todo el suelo cubierto de alfombras y el techo era alto y con mucho adorno, vidrieras de colores y lo más original eran las lámparas que tenían por todo la mezquita, eran algo raras, pero grandes, para poder iluminar todo. Había gente rezando, gente sentada tranquilamente contemplándolo todo, otro dando la explicación pertinente y otros como nosotros que a la que descansábamos estábamos haciendo fotos.

Salimos y nos fuimos en busca de un taxi para poder volver al hotel, el taxi nos costó 25 L.E. Comimos en el mismo hotel en la zona de buffet y nos subimos para cambiarnos y bajar a la piscina a descansar y relajarnos. Allí estuvimos hasta las 18 h más o menos que nos subimos a la habitación a ducharnos y prepararnos para ir al famoso mercadillo o bazar de El Cairo llamado Khan El Khalili.

Cogimos de nuevo taxi, esta vez con un taxista encantador que nos enseño su agenda donde le escribía la gente qua había llevado (lo cierto es que decían que era muy honesto y buena persona), después nos enseñó fotos de su familia y nos comentó que ya era abuelo, a la vez por donde nos iba llevando nos iba explicando por donde pasábamos, lo cierto es que el viaje se hizo muy agradable.
Cuando llegamos al bazar él insistía en volver por nosotros pero como no sabíamos a que hora volveríamos nos sabía mal hacerle perder el tiempo y al final le dijimos que no, con este taxista en principio acordamos lo mismo que con el de la mañana 25 L.E. pero como fue tan majo y nos fue haciendo de guía y todo eso al final le dimos 30 L.E y la verdad es que el hombre lo agradeció. Fue una pena no encontrarlo el prime día que llegamos al Cairo porque creo que hubiera merecido la pena viajar con él.


Una vez llegamos en el bazar fuimos en busca del café de los espejos, pero en principio no lo encontramos (con cuidado que todos los que te puedas encontrar por allí te dirán que el café de los espejos es el de ellos), luego según nos adentramos en el bazar nos encontramos con algunas personas de nuestro crucero con las que estuvimos charlando, así que continuamos buscando el café con ellos, aunque al final ellos se quedaron en el bazar de Jorge (Jordi) y nosotros seguimos en su busca, al final lo encontramos, es precioso, tiene encanto, allí me tome un baso de carcade y una fanta, nos ofrecieron si queríamos fumar en cachimba pero no nos apetecía.
 

El Cairo


Estando allí vinieron vendiendo colgantes con jazmín que olían muy bien y me compre tres pequeños que convertí en uno sólo para llevarlo colgado del cuello y que a día de hoy va seco en el retrovisor del coche.
Luego nos fuimos a dar una vuelta con la intención de comprar muchísimas cosas, empezamos con las cachimbas que preguntamos en un puestecillo y como no nos gustaba ninguna nos llevó por unas calles muy raras y escondidas, lo cierto es que yo debía de llevar una cara un poco rara que cuando me vio el hombre se volvió y me dijo que no tuviera miedo que él era egipcio no americano. Lo cierto es que disimule con la cara pero seguía un poco asustada por dentro. Llegamos hasta un portal donde después de subir dos pisos llegamos a una tienda donde había un montón de cachimbas, allí nos ofrecieron lo que quisiéramos, nos trajeron dos coca cola, elegimos las botellas que más nos gustaron, nos las montaron (en total eran 3 cachimbas las que queríamos) y empezó el regateo, al final tras mucho regatear las sacamos por 50 L.E. cada una, salimos de allí y nos fuimos a por unas pasminas que también queríamos, al final compramos dos y una tercera que era la mía, un poco diferente a las demás, no se como describirlo, es muy original.
Seguimos adelante y compramos un Bastet en granito muy chulo y con esto ya tuvimos que irnos porque Aurelio estaba con dolor de cabeza y no le apetecía regatear más así que ya no pudimos comprar más. Taxí y vuelta al hotel.
Cuando llegamos a la habitación Aurelio se tiro en la cama y se durmió, por lo tanto me toco a mi hacer la maletas, guardar toda la ropa bien repartida y colocar lo regalitos bien colocados para que nos entrase todo puesto que aunque íbamos ha llevar las cachimbas como equipaje de mano había que quitar la chicha y todo aquello que ellos considerasen como un objeto par hacer daño, por lo tanto como equipaje de mano nos quedamos con la botella de cristal y en el resto del hueco metí ropa y otras cosas para equilibrar que no me cabía todo. Después de dejarme todo recogido y preparado para la mañana siguiente, me acosté yo también que ya eran casi las 2 de la mañana.
< día 6 – – día 8 >

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